Sobre la época de 1950 se produjo en Nueva York un acontecimiento que fue el germen de una tendencia decorativa apreciada varias décadas después: el llamado estilo industrial. Fue por aquellos años, mitad del siglo XX, cuando un gran número de artistas y bohemios neoyorquinos comenzaron a "conquistar" los espacios industriales como naves, bajos o espacios diáfanos para transformarlos en viviendas. Así surgieron los famosos lofts, que no eran otra cosa que antiguas fábricas abandonadas o talleres que tuvieron entonces otros usos.

La razón principal era económica, puesto que estos espacios industriales estaban al alcance de la mayoría de gente (de hecho, al principio eran consideradas como viviendas pobres. Nada que ver con las cotizaciones que alcanzaron décadas después), pero además, los artistas encontraron algo a lo que ellos le daban un gran valor: un espacio amplio donde poder trabajar y desarrollar su actividad creativa.

Así en estos ambientes diáfanos, sin tabiques ni paredes interiores, artistas como pintores, escultores, fotógrafos o diseñadores podían tener su casa y su taller al mismo tiempo. ¿Quién les iba a decir entonces que iban a ser los precursores de un estilo decorativo que triunfó posteriormente en todo el mundo?

Este estilo industrial tiene varias premisas, en primer lugar constructivas como pueden ser las estructuras a la vista donde los materiales primarios como las paredes de ladrillo visto o cemento (materiales en bruto) que forman la base de la estructura, quedan a la vista y forman parte de la base decorativa de la estancia. Elementos como los suelos de cemento pulido, las paredes en colores neutros, sobre todo gris y blanco, o las tuberías que quedan a la vista que realzan ese aspecto estético un tanto antiguo... y qué bien le sienta a nuestro salón.

En segundo lugar, una apuesta importante por los elementos naturales en el mobiliario: la madera, el acero y el hierro toman protagonismo y cuanto más antiguo... mejor. Maderas envejecidas donde se nota el paso del tiempo (aunque tratadas), metales oxidados, roces, patinados e incluso la utilización de materiales reciclados. 

En tercer lugar, los muebles de estilo industrial son fácilmente combinables con otros estilos como el vintage, el nórdico o también las piezas de diseño vanguardista o minimalista, y de esta forma descargamos los ambientes convirtiéndolos en más ligeros y originales.

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